Si alguien tuvo en alguna ocasión la curiosidad de saber el por qué en el emblema de la ciudad castellana de Soria figura el lema: "Soria pura, cabeza de Extremadura", verso que también recoge don Antonio Machado en sus "Campos de Castilla, cuando la población y la región a que alude se encuentran separadas por toda la meseta y la cordillera central, la explicación está en la transhumancia.
Los rebaños de ovejas han efectuado durante siglos el viaje de ida y vuelta desde los pastizales de invierno extemeños a los de verano en las tierras altas. Para regular los caminos por los que podían transitar se establecieron las llamadas "Cañadas Reales", con derecho de estancia y acampada. Una de las rutas incluye la madrileña Puerta del Sol y la calle de Alcalá, por lo que el derecho a estacionarse en ellas es centenario, para recordar que los indignados del 15-M estaban ejerciendo un derecho y los que les desalojaron vulnerando la ley.
Una de las comidas más habituales entre los pastores transhumantes eran las migas, una maravilla energética de sabores fácil de preparar.
Migas del Pastor
Ingredientes
Pan duro cortado en rebanadas.
Aceite de oliva.
Ajos.
Jamón y/o chorizo, cortado en pequeños tacos.
Agua.
Sal y pimentón dulce.
Preparación
El Alquimista se mentalizará a tener un espíritu aventurero y estará dispuesto a oler a tomillo y romero, aunque se encuentre encerrado en una cocina urbanita. En una sartén, puesta al fuego, verterá un buen chorretón de aceite de oliva, y, cuando esté caliente, le añadirá los ajos cortados en finas lamas y los taquitos de embutido. Una vez dorado el conjunto se espolvorea con un poco de pimentón dulce, que no se debe freir, porque toma mal sabor, y se echan las rebanadas de pan, que se irán impregnado de la grasilla al tiempo que se tuestan. Se le añade agua en la debida proporción para que el conjunto quede grumoso y se ablande el pan, que con un cucharón de madera se irá desmenuzando, una pizca de sal, y sin dejar de remover para que no se pegue al fondo de la sartén se va lentamente deshidratando. Puede amenizar la elaboración cantando alguna coplilla rupestre del tipo:
"Por la mañana el rocio,
al mediodía el calor,
por la tarde los mosquitos...
no quiero ser labrador."
Acompañamiento
Según gustos, disponibilidades y temporada se pueden coronar con un huevo de gallina escalfado sobre ellas, añadirle uvas, pasas...
Para regar el tránsito los pastores utilizan el vino de la tierra guardado en botas de pellejo de cordero calafateadas con pez.












